Dibujando el otoño en el aire

INSTALACIÓN DE JAVIER FLORES

GUIRNALDA PARA TIEMPOS CONVULSOS

La guirnalda del siglo I, primorosamente labrada en mármol, representa mediante la abundancia de hojas, flores y frutos una optimista visión de la prosperidad. La profusión de elementos naturales, se vinculan a la fertilidad y la felicidad de la que disfrutaba el pueblo en el periodo de bonanza alcanzado por el emperador Augusto.

La intervención de Javier Flores establece físicamente un paralelismo al instalar sobre la pared una composición semejante a una guirnalda, aunque en esta ocasión las piezas han sido producidas por modernas tecnologías digitales aplicadas al corte de metales. Una suerte de catenaria de elementos en su mayor parte de origen vegetal (como hojas, semillas o fibras de cortezas) aunque también de procedencia animal (cual es el caso de las alas de insectos) e incluso humana (tales como las huellas de los dedos). Todas ellas son formas filamentosas semejantes a nervaduras, a veces fragmentadas, desmadejadas; lo que resta tras la muerte de los seres vivos una vez caduca su existencia.

Así pues se trata de una antítesis, una contraposición dialogada, poniendo de relieve una visión nada optimista del estado de la naturaleza y del ser humano inmerso en ella, como causante y víctima a un tiempo del desastre medioambiental.

MUSEO ARQUEOLÓGICO
PLAZA DE JERÓNIMO PÁEZ, 7
CÓRDOBA


DEL 13 AL 23 DE OCTUBRE
EN HORARIO DE MUSEO

  

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Emilio Ruiz Mateo