Paula Anta | arbor
Un inesperado bosque de árboles invade horizontalmente el patio del museo. La naturaleza recupera su lugar en un extraño ejercicio de equilibrio que nos habla de un posible futuro. Los árboles invaden el espacio y de ellos surgen diversas flores y plantas medicinales, haciendo referencia a la sanación, el restablecimiento y la resistencia de la naturaleza.
La artista propone en arbor una suerte de arqueología natural, convirtiendo al árbol caído en metáfora de lo que hemos perdido, pero también de lo que aún podemos recuperar, en un camino hacia la curación.
Carpintería y ebanistería: Obregón